Daniel Zueras triunfa en casa en la noche zaragozana de ´OT´

Miles de personas arroparon el estreno del cantante aragonés, que fue la estrella, en el Príncipe Felipe.

14/04/2007 DANIEL MONSERRAT ZARAGOZA

Los fans de Daniel Zueras se dejaban la garganta a los pies del escenario para superar en decibelios a los de Leo (más bien las aficionadas) en lo que bien podría haberse denominado la guerra de las pancartas. Pero solo hasta que las luces, que indicaban que el show iba a empezar, se apagaron. Entonces todo el pabellón coreó al unísono, por encima de la megafonía: "Ese Dani, ese Dani, eh". Cuando el telón cayó de golpe, ya era imposible escuchar los cánticos de los 4.000 espectadores que se congregaron en el Príncipe Felipe (entre los que estaban las alevines de la selección aragonesa de baloncesto campeonas de España, invitadas por el patrocinador de la cita) porque solo se podían escuchar gritos.

En un escenario que parecía el plató del concurso (con las escaleras frontales y las plataformas laterales y la que se internaba entre el público incluidas), los chicos tomaron el protagonismo de la noche para caldear el ambiente hasta límites insospechados con su correcta interpretación de Mil calles llevan hacia ti que supuso la primera aparición de Daniel Zueras. Con una sonrisa enorme no dejó de saludar al auditorio a izquierda y derecha mientras bailaba. Sin solución de continuidad (como iba a pasar durante todo el concierto), el sector femenino, comandado por Saray y Lorena, tomó el relevo con Tu peor error.

Apenas habían transcurrido algo más de cinco minutos del concierto y el público ya había podido disfrutar de todos los artistas en directo. Llegó el tiempo de los solos y ahí es cuando quedó reflejado que quizá el público no sea tan tonto y sus elecciones algo tienen que ver con las habilidades artísticas. Así se pudo ver a un magistral Moritz comiéndose el escenario, una Saray espléndida y una Lorena que hizo recordar a la Rocío Jurado de siempre con un espectacular Como yo te amo. Pero Dani no podía ser menos y, aunque los nervios le jugaron una mala pasada cuando tropezó con un escalón y a punto estuvo de caerse en su primera interpretación, hizo un alarde de voz a la altura de muy pocos. El aragonés estuvo arropado en todo momento por los zaragozanos que le perdonaron, si es que había algo que perdonar, el traspiés con una ovación que tuvo su respuesta: "Gracias, maños y mañas". A partir de ahí, se le vio mucho más seguro sobre el escenario.

Lo cierto es que viendo la escenografía y toda la producción al servicio de los artistas era difícil no sentirse seguro. La producción, perfecta, con un juego de luces y de humo que para sí quisieran muchos artistas de primera línea, realzó mucho el trabajo de los once triunfitos a los que, con mayor o menor acierto vocal dependiendo los casos, no se les puede negar que salieron con ganas de comerse el mundo. En algo más de dos horas de concierto, hubo tiempo para lorenazos, danielazos, himnos del programa y hasta para pasiones desbordadas. Desde luego, a sus fans, les convencieron.

Fuente. http://www.elperiodicodearagon.com/

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